Pintaste mi cielo de un azul que destiñe y luego lanzaste sobre él, aguaceros de palabras, razones y peros... solo quedó un tenue y débil gris.
Me regalaste un cuento y me dejaste ser hada, me tomaste la mano y me pediste fe. Hoy me arrebatas mi luz, mi talismán y me dejas sola en un laberinto cuyas paredes están construidas con tus mentiras.
No logro distinguir entre fantasmas y demonios, no se quién va de negro, quién de blanco y quién de humo, unos dañan con mentiras y otros con espejismos.
Hoy conozco de memoria cada centímetro del sendero que une el cielo con el infierno. Duele tanto dejar de creer que llorar no sirve de nada.
Si aprendiera a volar juro que escaparía, si pudiera arrancarme el alma, juro que lo haría. Me dejaste sin mar me robaste hasta las estrellas. Me regalaste el cielo y me pregunto para qué si luego me dejaste sin balcon para mirarlo.
PAMB Marzo 10 de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
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